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¿A dónde fue el dinero de nuestros bancos?

Viernes, 18 de Mayo de 2012 a las 11:05

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La materia no se crea ni se destruye. Al dinero, como expresión máxima de lo material, debería serle aplicable esa ley física. Para intentar entender bien qué ha pasado con el mucho que tenían nuestros bancos hace unos años, nada mejor que descender a lo local e ir a lo concreto.
En el año 2003 se aprobaba un Plan General de Ordenación Urbana en Valladolid que declaraba urbanizable todo el término municipal. Los autores de la idea, los mismos que gobiernan hoy nuestra ciudad, pensaron que, al calor del boom inmobiliario, todo el suelo se vendería, y que ello generaría actividad y riqueza.
En la primera parte acertaron, todo el suelo de Valladolid se vendió. Incluido todo el suelo ubicado más allá de las rondas que rodean la ciudad, las existentes y las que aun estaban en plano o en construcción.
En la segunda fallaron. No se generó actividad, ni riqueza, al menos de manera sostenible y sostenida en el tiempo.
Han pasado nueve años desde aquella decisión. La construcción de viviendas está completamente paralizada y los suelos, que pasaron de agrícolas a urbanizables, se encuentran en su mayor parte en manos de propietarios que, esperando consumar un gran negocio, los compraron con cargo a préstamos hipotecarios.
El negocio no se consumó, y quienes pidieron esos préstamos a bancos y cajas, ahora no tienen ni la más mínima posibilidad de pagar.
Se trata de suelos, muchos de ellos en los confines del término municipal, que se pagaron, en ocasiones, a no menos de 60 euros el metro cuadrado.
Para hacernos una idea de lo que eso significa, 360 millones de euros (60.000 millones de las antiguas pesetas) de cualquiera de nuestros bancos y cajas, se han transformado en estos años en 600 hectáreas de una cualquiera de las áreas homogéneas de Valladolid, esas que se ubican más allá de las rondas; tierras, en estos momentos, sumidas en el abandono y en las que ni siquiera se ha puesto un ladrillo.
Les recuerdo que hay 15 de esas áreas sólo en nuestro término municipal. Así que piensen que esto ha sucedido en cientos de ciudades y municipios de España y saquen sus cuentas.
El dinero que antes tenían nuestros bancos se ha transformado en pedazos de tierra que no valen nada. Empujando esa ficha, comienza a caer todo el dominó.

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¿Hacia dónde va el turismo de Valladolid?

Martes, 24 de Abril de 2012 a las 10:47

20100909_Feriagastronomica003Valladolid recibió el pasado año 350.906 visitantes. Representan el 0,41 % del total de turistas que se mueven en España.
Con esa cifra somos la cuarta ciudad de la Comunidad Autónoma, precedidos por Salamanca, -que nos dobla tanto en viajeros como en pernoctaciones-, León y Burgos. Es decir, en contra de lo que leí en este mismo medio a la concejala del ramo, señora Cantalapiedra, estamos muy lejos de liderar la región en esta materia, y somos una porción insignificante del turismo en España.
Si las cifras absolutas son malas, aun peor es la evolución que han experimentado en los últimos años. En 2008 Valladolid recibió 361.911 visitantes. Es decir, a pesar del Congreso Mundial de Microcréditos, el pasado año recibimos 11.000 visitantes menos que hace tres, una caída del 3,04 %. Lejos de crecer perdemos visitas.
Ya sé lo que alguno estará deseando contestar, pero la causa no es la crisis, porque en ese mismo periodo, Salamanca crecía un 1,17 %, León un 1,70 % y Burgos un 2,12 %, mientras el conjunto de España lo hacía un 2,92 %.
Con estos datos, la política turística del Ayuntamiento, estarán conmigo, es francamente mejorable.
No sólo no avanzamos, sino que retrocedemos, a pesar del ingente caudal de recursos públicos que se emplean en el empeño. La Sociedad Mixta de Turismo, hasta la fecha opaca al control de la oposición, ha destinado 3 millones de euros del presupuesto municipal, cada año, a promocionar el turismo de la ciudad.
Dinero tirado. Los concursos de pinchos de los que tanto se vanagloria el equipo de gobierno, o el Valladolid vive la música, servirán para la propaganda del Partido Popular, pero no para atraer turistas, a tenor de las cifras del propio Instituto Nacional de Estadística.
¿Hacia dónde vamos?

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La deuda municipal, esa gran mentira

Jueves, 22 de Marzo de 2012 a las 10:47

20100920_AytoEn los últimos días conocíamos que el Ayuntamiento de Valladolid no se acogerá al plan de pago a proveedores, bajo la premisa de que -palabras textuales del alcalde-, “no debe un duro a nadie”. Les daré algunas cifras oficiales y juzguen ustedes si esto es cierto o no.
Verán. El Ayuntamiento adeuda 219 millones de euros a los bancos. El 8º más endeudado de España, sólo superado por Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Málaga, Sevilla y Córdoba, ciudades todas con mayor población.
Además de estas, hay otras 5 ciudades mayores que Valladolid con menos deuda.
Al parecer, 219 millones de euros no deben ser un duro y los bancos no deben ser nadie.
Con los datos definitivos a 31 de diciembre pasado, el Ayuntamiento presentaba ingresos de 257 millones y obligaciones de 276, es decir el resultado presupuestario de 2011 es de -19.
A esa misma fecha, el Ayuntamiento tenía contabilizados gastos pendientes de pago por importe de 34 millones de los que 26 corresponden a facturas del año 2011.
La situación es tan boyante, que hace un mes solicitamos otros 17 millones prestados para hacer frente a “tensiones de Tesorería”, un eufemismo empleado para no decir que hay telarañas en la caja. Este año, -si no pedimos más-, le pagaremos a los bancos 52 millones entre capital e intereses de la deuda, 142.000 euros al día.
Si el Ayuntamiento de Valladolid no se acoge al plan de pagos a proveedores no es, por tanto, porque no lo necesite, sino porque ello supone reconocer el gran engaño que, con notable éxito, ha conseguido trasladar el alcalde a la opinión pública.
La primera obligación que contempla el plan es decir lo que se debe, y ese sería el primer paso para desmontar la gran mentira.

*Artículo publicado en El Día de Valladolid en su edición de hoy, 22 de Marzo de 2012

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Lo grande y lo pequeño

Viernes, 9 de Marzo de 2012 a las 12:07

Las gradas, a finales de febreroDedicado a mi vecino de la bancada de enfrente, Fernando Rubio, tan preocupado por la actualización de mi blog (que sólo sostengo yo) y tan poco vigilante de sus propios medios en las redes, (esos que sostenemos todos).

Hace unos días el Grupo Municipal Socialista denunciaba la excesivamente temprana colocación de las gradas de Semana Santa en la Plaza Mayor, un hecho a nuestro juicio inexplicable y que causa perjuicios a los comerciantes de esa zona, que ya el año pasado trasladaron sus quejas por escrito al propio equipo de gobierno municipal del PP. Algunos de los comentarios a la noticia eran del estilo de “si esto es de lo que se queja la oposición qué bien lo debe estar haciendo el gobierno” o “¿no tenéis otra cosa de la que ocuparos?” “haced caso a lo importante y dejad estas chorradas”.

Comentarios similares se produjeron cuando hace unos meses solicitamos que se retirase el bolardo que da acceso al parking de la Plaza Mayor “para eso ha quedado la oposición en Valladolid, para pedir la retirada de un bolardo”. A día de hoy son 20 los vehículos de la ciudad que han sufrido gravísimos daños como consecuencia de ese dispositivo.

Los comentarios despectivos y reacciones contrarias a nuestras denuncias en torno a ambas cuestiones son doblemente injustos. En primer lugar, porque el Grupo Municipal Socialista no sólo opina de cosas que, para una mayoría puedan parecer poco importantes. Sólo en los últimos meses hemos hecho balance de las inversiones realizadas con el Plan E, haciendo hincapié en el abandono de algunas importantes, el denominado Plan de choque para apoyo del deporte, la cuantiosa deuda municipal, el estado de la barriada 29 de octubre en Pajarillos, las políticas de juventud, el incremento exponencial en la recaudación de multas en 2011, hemos expresado nuestro rechazo al nuevo impuesto de vertederos, planteado un modelo alternativo al presupuesto para la reducción del gasto e inversiones distintas a las que este gobierno municipal proyecta… Decir que sólo nos ocupamos de lo poco importante no hace honor a la verdad.

Pero este tipo de reacciones son también injustas, porque niegan la esencia de la política municipal. Esa que se basa en la cercanía a los problemas de la gente, los cotidianos y los excepcionales, los generales y los puntuales, los que afectan a la colectividad o a un grupo reducido de ciudadanos. Lo que a algunos puede parecer irrelevante, para otros es un mundo; que se lo pregunten al último propietario de un coche que ha sido destrozado en la Plaza Mayor o al titular de un establecimiento que tiene un mes tapado el escaparate, en un momento como este, de manera innecesaria por una mala planificación del trabajo municipal. Todos esos ciudadanos tienen el derecho a que sus peticiones, grandes o pequeñas, sean escuchadas y se vean atendidas.

Cada mes recibo mucha gente en el despacho del grupo municipal. A todos aquellos que lo solicitan y son muchos. Algunos representan colectivos grandes o pequeños. Otros sólo se representan a si mismos. Algunos plantean cuestiones que afectan a una colectividad y otros vienen simplemente a trasladar a quienes estamos en una institución a su servicio, su problema personal en busca de una solución, de un alivio. No tenemos respuesta para todos y menos desde la oposición pero no por ello vamos a cerrarle la puerta a nadie. Esa es nuestra forma de concebir la política municipal, la Política con mayúsculas, la que se ocupa de lo grande y también de lo pequeño.

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“Mercozy” o la metástasis del cáncer europeo

Miércoles, 16 de Noviembre de 2011 a las 14:46

merkel-y-sarkozyDesde hace algo más de un año entró en nuestras vidas un concepto que ignorábamos. Yo, al menos, en 42 años de existencia, no había oído hablar de una pariente, la prima de riesgo, al parecer muy cercana y que hoy es más conocida en mi casa que la vecina del tercero.

Resulta que el “diferencial” de esa prima, otro concepto ya muy consolidado, es la diferencia entre lo que pagan los alemanes por el dinero que pide prestado su gobierno a los bancos y el que paga el nuestro. Hoy, aunque esto fluctúa día sí día también, ese diferencial es de 450 “puntos básicos”, o lo que es lo mismo, nosotros pagamos 4,5 veces más por el dinero que recibe nuestro gobierno, que los alemanes. El origen de esa diferencia, al parecer, es múltiple, pero se fundamenta esencialmente en la confianza que tienen los que nos dan el dinero en que se lo vayamos a devolver. A menor confianza, mayor es el precio que tenemos que pagar por recibir el dinero.

En este país se han tomado decisiones muy impopulares en los últimos dos años, con la finalidad aparente, -aunque no se haya explicado lo bastante-, de que los que nos prestan el dinero confíen más en nuestra capacidad de devolverlo. Esas medidas son los denominados “ajustes” o “recortes” que no son otra cosa que la reducción del gasto que afronta el gobierno, de manera que los prestamistas vean que gastando menos la devolución de lo que recibamos será más segura. Parece sencillo de entender. En esa dirección, hasta ahora se han recortado salarios, congelado parte de las pensiones, reducido inversiones en infraestructuras, muchas de ellas ya en marcha, incluso algunos gobiernos autonómicos han metido la tijera en dos instituciones sagradas en nuestro país, hasta ahora: la Sanidad y la Educación. Se ha aumentado la edad de jubilación en un horizonte de medio plazo a los 67 años y se ha modificado incluso la Constitución por primera vez en 30 años, sólo para introducir en ella como concepto fundamental el control del déficit público.

Todo lo anterior no parece haber sido suficiente para que los mercados de deuda confíen más en nuestra capacidad de devolver lo recibido, de modo que en los últimos meses nuestra querida prima ha incrementado su diferencial en más de 200 puntos. Para que entendamos qué supone eso, cada 100 puntos básicos que sube la prima nos cuesta en intereses el equivalente a la congelación de pensiones que acabamos de afrontar. Un auténtico drama.

En nuestra situación, o incluso peor, están otros estados de la Unión Europea como Irlanda, Portugal o Grecia, que llegaron a un punto de total desconfianza en su capacidad para devolver la deuda y tuvieron que ser “rescatados” por el conjunto de economías de la Eurozona, es decir, parte de su deuda la pagamos ahora todos los ciudadanos europeos, pues ellos se ven impedidos para hacerlo con sus propios recursos ante los elevados intereses que deben abonar. Y está el caso de Italia, que se encuentra en peor situación desde la óptica de la confianza que Portugal o Irlanda, países ya rescatados, pero a la que no podemos rescatar, pues tiene una deuda pública inmensa, la tercera más elevada del mundo, y que supone ella sola el doble del propio fondo de rescate europeo.

Pero es que resulta que en este mundo globalizado, los únicos que estamos sufriendo la llamada “crisis de la deuda” somos los ciudadanos europeos. Estados Unidos, la otra gran zona de referencia de la economía mundial equiparable a la europea, recibe dinero y cobra por recibirlo. Me explico, su tesoro público funciona como caja fuerte, los prestamistas le pagan a USA por prestarle dinero. Parece de locos, ¿no?. ¿Tiene USA una deuda tan baja como para generar tanta confianza en los inversores?. No, de hecho, tiene una deuda que supera el 100% de su PIB, y es dos veces mayor a la deuda de toda Europa. Para que nos hagamos una idea de lo que esto supone, la última vez que la deuda estadounidense supero su PIB fue en 1947, justo después de la segunda guerra mundial. ¿Tiene la economía americana tanta capacidad de generación de riqueza como para devolver esa deuda tan alta?. Sí, pero su economía no está exenta de problemas. Cuenta con el nivel de paro más alto de su historia, con una gravísima crisis inmobiliaria y financiera y un decreciente peso de su, otrora poderosísimo, sector industrial. Estados Unidos está compuesto también, al igual que la Unión Europea, de estados miembros. ¿Tienen estos estados de la unión norteamericana una situación económica idéntica entre todos ellos o por el contrario algunos atraviesan por dificultades económicas similares a las de, por ejemplo Grecia, Italia o España?. Es conocido el caso de California, un Estado con un PIB muy superior al de Grecia y que está en la quiebra absoluta, con problemas para afrontar el pago del suministro eléctrico público desde hace años. No lejos de esa situación están otros importantes Estados como Lousiana.

Si todo lo anterior es cierto, ¿Por qué la crisis de la deuda en la Eurozona?¿Por qué el crecimiento económico europeo y las políticas sociales se ven lastradas de esta forma por una deuda que no es superior a la norteamericana?. Las razones, como explicaba hoy mismo Barack Obama, al igual que prestigiosos economistas vienen haciéndolo desde hace tiempo, no son económicas ni financieras, sino políticas. Y es que a pesar de las similitudes, entre USA y UE hay diferencias básicas. La Unión Europea esta aquejada de un cáncer político, el de los nacionalismos de los distintos estados miembros. Son muchas las voces que llevan años clamando por una Unión Europea que sea realmente política y no un mercado común que es lo que, no nos engañemos, lleva siendo desde su fundación. Yo destacaría entre esas voces las de dos políticos españoles, Felipe González y José Borrel, que han visualizado antes que nadie la importancia de una Unión Política, y las catastróficas consecuencias de su ausencia.

De ese cáncer la metástasis más grave y visible hoy se llama Merkozy, o lo que es lo mismo, la máxima expresión de un nacionalismo conservador franco-aleman trasnochado e inoperante, de cortas miras y menos luces, que no ha entendido que ni Alemania ni Francia saldrán de esta sin que de esta salga el conjunto de la Unión, ni a la misma velocidad ni a siete velocidades distintas. Si el barco europeo se hunde, se hundirán todos los que van en él.

La falta de visión de los mandatarios alemán y francés y, por qué no decirlo también, la falta de líderes europeos y europeístas en otros países, que puedan alzar la voz con criterio ante el desastre Merkozy, nos desliza por la peligrosa senda de la recesión y el caos bursátil. En todo este tiempo Alemania, -o Merkel-, secundada por Francia, -o Sarkozy-, se han negado a la emisión de eurobonos, han patrocinado la cicatera compra de deuda por el Banco Central Europeo, le han apretado las clavijas a estados, como Grecia, más allá de lo humanamente soportable, mientras Europa ha consentido en ellos la corrupción política y cívica durante décadas, cuando los BMW y los Renault se vendían como churros en Atenas. A un país en quiebra como es Grecia, Alemania y Francia le han seguido vendiendo armamento por cantidades astronómicas, con cargo al dinero que les prestaban a intereses usureros. Son Merkel y Sarkozy quienes han reemplazado a gobernantes democráticamente elegidos, por muy detestables que sean, como Berlusconi o Papandreu por tecnócratas como Monti, asesor internacional de Goldman and Sachs, o Papademus, gobernador del Banco Central Griego, en la época en la que Goldman and Sachs maquilló sus cuentas para la entrada de Grecia en el Euro. Son Merkel y Sarkozy quienes permiten que a Trichet le suceda Mario Draghi otro diplomado en el Massachussetts Institute of Technology (MIT) al igual que Papademus, y vicepresidente de Goldman Sachs Europa de 2002 a 2006.

Llegados a este punto es necesaria, hoy más que nunca, una pedagogía política que lleve a la ciudadanía al convencimiento, si es que no lo está ya, de que es imprescindible una Unión Europea política. Y que la rebelión e indignación a la que se apuntan muchos ciudadanos europeos, no puede enfocarse sólo a lo local. En Europa, más que en ningún sitio está situado nuestro futuro. Es hora de luchar por él.

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Jobs. La vida que quiso vivir

Jueves, 6 de Octubre de 2011 a las 12:27

Steve JobsHace tiempo se venía mascando. Steve Jobs desaparecía paulatinamente de la primera línea de Apple y eso indicaba que sus problemas de salud no iban bien. Apenas unas horas después de la primera Keynote de Apple sin él al frente, (decepcionante, todo hay que decirlo) abro mi ordenador y leo en grandes titulares su fallecimiento.

Como siempre, por mucho que pueda estar anunciada, una muerte como esta conmociona. Desconocía su edad y me sorprende, 56 años. Un chaval. El cáncer había ido desgastando su físico hasta hacerle parecer un anciano prematuro. No puedo evitar un sentimiento de profunda tristeza. La muerte no entiende del valor del ser humano a la hora de hacer su selección. Dictadores mueren en la cama a los 90 años y niños en accidentes o de leucemia. Con Jobs ha sido, una vez más, profundamente injusta.

Se pierde una vida, pero también un cerebro privilegiado que habría aportado muchas cosas. No puedo evitar pensar también que si Steve Jobs, un hombre con todos los medios económicos a su alcance, no ha podido esquivar el cáncer, es evidente que aun nos queda un gran camino por recorrer para erradicarlo.

De Jobs nos queda su obra, la huella de su talento y su capacidad para enfrentar retos desde la innovación y el riesgo. Un trocito de ese talento, el iphone, me acompaña cada día en el bolsillo y me facilita la vida, la hace más agradable. Sobre mi mesa de escritorio, de mi casa, en mi sofá, me acompaña un ipad, una de las cosas que hace que mi mujer se ponga celosa después de 15 años de relación, ¡cuántas veces se ha arrepentido de habérmelo regalado!.

Jobs decía que tu tiempo es limitado y que no lo desperdicies viviendo la vida de otros. Es una frase sencilla, pero demoledora. A veces la vida pasa sin que nos hayamos dado cuenta de que hemos desperdiciado el tiempo que teníamos. Cuando me preguntan, y lo hacen muy a menudo, que por qué me dedico a la política, que por qué lo hago si tengo un buen trabajo, una familia, una mujer con un buen empleo, una situación cómoda, siempre me acuerdo de Steve Jobs y respondo lo mismo: esa es la vida que quiero vivir.

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A buenas horas

Miércoles, 5 de Octubre de 2011 a las 11:41

20110906_PlenoseptiembreSí, sí, sé que he abandonado el blog, que lo he desatendido desde antes del verano, y que siempre hay quien aprovecha para destacarlo, dando a entender que los medios que se emplean en pre y campaña electoral se olvidan luego, cuando pasa la contienda.
Los que me conocéis sabéis que no es así. Estoy presente en Facebook y Twitter (más en Twitter, lo reconozco) todos, o casi todos, los días y sigo interesado en el contacto directo con el ciudadano, algo que considero vital y consideraré vital siempre, antes y después de elecciones.
Pero sí es cierto que el blog exige más, cuesta más, y hace falta más tiempo para atenderlo, y precisamente sobrado de tiempo, no estoy.
En todo caso, no me quería yo quedar atrás, que he visto que mi amigo Manuel Saravia ya se ha aplicado y después de saludar a Europa Press, se ha puesto a analizar secretos, así que no me privo de saludar a Europa Press, que sí, está al quite y tiene razón, y comentar algo de lo que hemos vivido en los últimos tiempos, aprovechando que hoy estoy un poco fuera de combate, con una gripe que va y viene y me ha obligado a ir al médico.
No, no hablaré de chanclas, pero sí de bañadores. Y tiene gracia que, con la de cosas que hay por hablar en Valladolid tengamos que referirnos constantemente, desde hace unos días, a cómo va vestida la gente, que es una cosa que a nadie debería importarle.
No voy a contar nada nuevo sobre la famosa modificación de la polémica ordenanza mal llamada antivandálica, -mal llamada porque en realidad no se llama así- sino la sensación que me produce el hecho de que, ahora que ya está publicitada, aprobada en pleno y a punto de abrirse a exposición pública, sea cuando el equipo de gobierno diga que está dispuesto a negociarla con la oposición.
Resulta que para algunas cosas nos llaman, para otras no. Pero la regla general en este Ayuntamiento es que el equipo de Javier León hace y deshace, en su mayor parte, sin contar con quienes también hemos sido elegidos por los ciudadanos y representamos a muchos de ellos, aunque no tengamos la mayoría suficiente para gobernar.
Y en un tema tan sensible como la convivencia ciudadana, ¿a quién mejor preguntar que a los propios ciudadanos, y además de a ellos, a sus representantes? Mendicidad, recato y otras cuestiones que nos afectan a todos deberíamos ser todos quienes decidiéramos si han de ser reguladas por una ordenanza municipal y en todo caso, de qué manera.
En el equipo del alcalde no se dan cuenta de que normalmente es preferible actuar bien desde el principio que tener que dar marcha atrás.
Que ese buen tono que se vivió ayer en el pleno municipal se siga sembrando. Ya sabe, alcalde: Participación, esa palabra que a usted tanto le cuesta y que repetimos hasta la saciedad el mes de mayo pasado…

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Sobre el 15M y sobre detectives

Sábado, 30 de Julio de 2011 a las 22:07

La bancada del PSOE en el pleno de agostoNo tengo perdón, porque he dejado abandonado mi blog durante demasiado tiempo. Lo retomo ahora, en mitad del verano, porque sabéis que tengo un empeño personal por mantenerlo vivo, aunque los post no sean tan habituales como debieran.

Pero también lo retomo para contaros acerca del pleno de ayer, el último antes de las vacaciones, y también el primero ordinario de este mandato.

El pleno fue cargado de asuntos y resultó interesante, aunque lamentablemente, fueron pocos los ciudadanos que asistieron en las tribunas -espero que algunos más lo vieran por internet-, y eso que se hablaba de ellos.

Planteamos, los dos grupos de la oposición, la necesidad de incrementar el grado de transparencia del Ayuntamiento, la institución más cercana, y las formas de participación de los ciudadanos. Era nuestra respuesta al movimiento 15M, que hace unos días abandonó físicamente la plaza Fuente Dorada, pero continúa ahí fuera, esperando reacción por nuestra parte.

Proponíamos nosotros, desde el PSOE, en nuestra moción (se debatieron conjuntamente la nuestra y otra de IU que hablaba de regeneración democrática en las instituciones, muy similares ambas) cosas bien concretas y que todo el mundo podía entender.

Por ejemplo, proponíamos que se publicaran en la web del Ayuntamiento (sí, una nueva, www.valladolid.es, cuyo diseño al parecer nos ha costado a los vallisoletanos la friolera de 169.000 euros, hay que ver!) las retribuciones de alcalde, concejales, personal de confianza, etc.

También pedíamos que se eliminaran las dietas por asistencia a los órganos de gobierno de empresas municipales, que se publicaran todos los gastos que asume el Ayuntamiento (por ejemplo, el coste de sus webs, como la que acabo de citar, que son más de una treintena) y ayudas y subvenciones concedidas, para que todos los ciudadanos puedan verlos.

Utilizar criterios objetivos, y no “de valor” para adjudicar los contratos municipales, y facilitar el ejercicio de la iniciativa ciudadana para que la gente pueda presentar propuestas de acuerdos o actuaciones e, incluso, propuestas de ordenanzas en materia de competencia municipal.

El Partido Popular rechazó nuestras mociones y aprobó su propia enmienda, vacía de compromisos, en la que se limita a crear una nueva comisión y pasar la pelota a otro tejado, en esta ocasión, y como casi siempre, al ámbito nacional, para que una Ley uniformice todo. El caso es no coger el toro por los cuernos, no implicarse como institución. Está claro que prefieren el tupido velo sin descorrer.

También se nos rechazó otra moción para crear un centro de día para indomiciliados. Estuvimos hace unos días con ellos, durante un par de horas por la noche, y la ONG que los atiende, Red Incola, reclamó la colaboración del Ayuntamiento y esta infraestructura para quienes no tienen techo bajo el que cobijarse.

Curiosamente, la concejala del PP sacó de su cajón su programa electoral y basándose en que ya lo tenían ellos previsto, rechazó la propuesta. Una vez más, incomprensible.

De las preguntas, casi al final del pleno, salieron otro par de titulares muy jugosos para la prensa: nuestra solicitud de que se expediente a un funcionario de Urbanismo de los que están imputados en el caso de manipulación del Plan General de Ordenación Urbana, y otro asunto que al alcalde hubiera debido sonrojarle, aunque parece que ni siquiera ante un patinazo de este tipo demuestra su vergüenza propia.

Resulta que hace pocos días, en la misma emisora de radio en la que hizo aquellas declaraciones sobre Leire Pajín que todos decidimos olvidar, avanzó que estaba dispuesto a contratar detectives (O_O) para investigar las bajas laborales de los funcionarios municipales.

Entendiendo que estas declaraciones del regidor tenían que tener un sustento detrás en forma de datos que alarmaran acerca del fraude en este tipo de procedimientos, aproveché el pleno para pedir los datos que avalaran esas extraordinarias medidas que el alcalde se proponía tomar.

La verdad es que pensé que me iban a decir que no los tenían, pero sorprendentemente sí, y además, dejaban al descubierto la proverbial costumbre del alcalde de abrir la boca sin pensar, una vez más.

La respuesta del concejal de Hacienda, Alfredo Blanco, que no del alcalde –que guardó silencio una vez más, a pesar de que la pregunta le aludía directamente y había tenido origen en sus propias palabras-, es que en la fecha de autos, eran 140 (51 funcionarios y 89 laborales) los trabajadores municipales de baja, de un total de 2.500 del propio Ayuntamiento y 3.117 sumando personal de fundaciones, Seminci, y otros organismos, es decir, un 4,5% de la plantilla total.

Blanco afirmó también que no existe ningún estudio en relación a la media de trabajadores municipales de baja, pero los datos del Servicio Municipal de Salud arrojan la cifra de un 6,1%, que las cifras actuales no son altas, sino que son las habituales, que el Ayuntamiento no tiene identificados casos de solicitudes de baja laboral reiterada, ni indicios que le conduzcan a pensar que alguna o alguna de estas bajas son fraudulentas, y que no existe expediente abierto a ningún funcionario ni se ha sancionado a ninguno por este motivo en los últimos 16 años.

A la vista de estos datos, creo que está de más decir que las declaraciones del alcalde fueron inoportunas, irresponsables y frívolas, pero además falsas, porque no se corresponden con la realidad, y esto añade descrédito a la labor de los empleados públicos, que se suma al descrédito de la política, con lo cual, en mi opinión, le estamos haciendo flaco favor a la función pública.

Estas cosas me entristecen, me parece que sobran, que aburren, y, como le dije al alcalde, durante este mandato voy a respetarle y haré un enorme esfuerzo por el diálogo y el consenso, pero también espero que él haga un esfuerzo de contención verbal en los próximos cuatro años que no ha hecho en los dieciséis anteriores, porque de estas, lo siento, no voy a pasarle ni una.

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Querido Alexander

Martes, 7 de Junio de 2011 a las 13:49

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“Es momento de seguir, con la cabeza alta”. “Mucho ánimo, remontaremos”. “Tropezar y no caer es adelantar camino”. “Es más valiente el que conquista sus deseos que el que conquista a sus enemigos”. “No te rindas nunca”.

Querido Alexander,
Sobre estas líneas, un poco más arriba, te he copiado algunos de los mensajes que usuarios de Facebook pegaron en mi muro la misma noche de las elecciones del 22 de mayo pasado y los días siguientes. También a través de Twitter recibí breves pinceladas, las que permiten los 140 caracteres, en las que muchos seguidores me estrechaban la mano.
Tras unos resultados como los que nos sorprendieron (porque sí, nos sorprendieron, mucho más allá de lo que imaginábamos), leer frases como esas me ayudaron a seguir caminando, y otras también me ayudaron a reflexionar, a hacer una revisión interna, para mis adentros, de lo que había sucedido, en el panorama nacional, pero también en el local, reflexión que creo que es obviamente imprescindible cuando se recibe menos apoyo del esperado al trabajo de muchos años.
Sin embargo, el mensaje que más hondo me ha llegado, el que más me ha hecho pensar y más me ha entristecido ha sido el tuyo, un mensaje que dejaste a la una menos diez de la madrugada en el Facebook del Grupo Municipal Socialista, en la misma noche electoral.
Y me ha llegado al alma tu mensaje, -en el que también enviabas ánimos, y deseabas que volviera a ser el candidato-, porque lamentabas que, siendo la primera vez que votabas en tu vida, “me da la impresión”, decías, “de que no ha valido para nada”.
Tu mensaje me ha llegado al alma porque hace unos meses te pusiste en contacto por primera vez desde tu barrio, Pajarillos, y me entusiasmó comprobar cómo un chaval como tú, con veinte años apenas, además de pendiente de los partidos del Real Valladolid, su Play Station y sus estudios en el instituto Galileo, estaba pendiente de lo que pasaba en la ciudad, y se informaba de quiénes éramos cada uno.
Y una vez que comparaste a los candidatos a las elecciones, lo que cada uno proponía, quién era, qué pensaba para tu ciudad, decidiste que me dabas tu confianza.
No imaginas la ilusión que le hace a alguien como yo, -que soy nuevo en esto de ser candidato-, que un chico de Pajarillos como tú te dé su confianza, totalmente convencido de ello, sin conocerte personalmente, y que, de vez en cuando, durante los meses de precampaña, envíe mensajes de aliento, píldoras de moral y de ilusión, deseándote lo mejor y agradeciéndote el trabajo en los barrios, el esfuerzo del día a día.
Nos has seguido de San Juan a Delicias, de Delicias a Pajarillos, y de tu barrio al otro extremo de la ciudad, en Covaresa.
Has ido leyendo lo que hacíamos y nos estimulabas de vez en cuando, comentando que le hablabas a tus compañeros de clase de Oscar Puente, y afirmando que si el Partido Popular creía que iba a cosechar muchos votos entre los chicos de tu edad, se estaba equivocando. “¡Pues lo llevan claro!”, escribías el día de la apertura de campaña.
Por eso, la derrota, más allá de mí, de nosotros, duele por personas que han creído, que han compartido el esfuerzo y la ilusión durante todo este tiempo, gente que sabe lo que se ha hecho desde este Grupo que dirijo y que, después, ven cómo todo ese esfuerzo no ha tenido su recompensa.
Es como estudiar mucho para los exámenes finales, hincar los codos a fondo, y que al recibir las notas, veas que has suspendido todas.
En momentos como ese hay que sentarse a pensar y preguntarse qué ha fallado. Y lo hemos hecho. Te lo aseguro.
Tal vez haya que afinar los mensajes, patear más las calles aún. Intentar conectar con los ciudadanos mejor de lo que lo hemos hecho. Tal vez haya que revisar la mirada con la que nos asomamos por las ventanas.
Pero también hay que ser fuerte y recuperar las riendas pronto para no caer en el desánimo y pensar que “no ha valido para nada”.
Así que, quiero que tengas claro, Alexander, que tu voto ha valido. Claro que ha valido de mucho. Tu voto es el voto de confianza de una generación nueva, de gente con ilusión nueva, que, a pesar del revés que hemos sufrido en muchos barrios como el tuyo (2.336 votos menos en Pajarillos – San Isidro y Las Flores), o en otro de los que más hemos visitado, que más amigo ha sido durante muchos años (Delicias, 3.859 votos menos), se han mantenido fieles, y han seguido confiando en mí, en nosotros, en este equipo de gente de Valladolid que, como decía en mi eslogan electoral, quiere a Valladolid y seguirá peleando por Valladolid, por nuestra idea de Valladolid.
Gracias a todos vosotros. A los 45.525 vallisoletanos que os habéis levantado para ir a las urnas, que habéis elegido la papeleta del PSOE, con fuerte convicción o a pesar de vuestras dudas, y que habéis apostado por un cambio en la Alcaldía de vuestra ciudad, por otra forma de hacer las cosas.
Por vosotros iniciamos ahora, de nuevo, el camino, un mandato en el que seguiremos aquí, a vuestra disposición, y allí, en vuestras calles, dispuestos a escucharos, y defendiendo lo que es de todos.
Por ti, Alexander, afrontamos los próximos cuatro años con la misma ilusión con la que lo hicimos en junio de 2007.
Gracias

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Último día de campaña

Viernes, 20 de Mayo de 2011 a las 19:06

Tengo la sensación de que algo se acaba. Obviamente, se acaba la legislatura. El mandato municipal. Pero también termina una etapa, una etapa en la que hemos trabajado mucho, hemos hecho todo lo que podíamos hacer. Hemos recorrido la ciudad, hemos pensado en ella, en la gente, en lo que necesitan. Les hemos escuchado, hemos preguntado lo que quieren hacer. No sólo estos quince días de campaña. Durante 4 largos años de oposición.
Tengo, como he dicho esta mañana en el balance de campaña, la conciencia tranquila, y sólo puedo esperar vuestro veredicto.
Sólo os pido que comparéis proyectos, que pongáis en un lado lo que creéis que es urgente, en qué debe gastarse el dinero de todos. Y en el otro, lo que el actual alcalde propone. Piscinas flotantes, parques para perros. Proyectos, sin duda, estupendos, para otras épocas, pero no para esta.
Propongo acometer las obras que urgen, lo que la ciudad necesita para convertirse en una gran ciudad. Propongo ocuparme de nosotros, de las personas.
Por favor, no entendáis que propongo estas cosas porque es campaña. No ha sido campaña desde 2007, y desde 2007 he tenido la misma idea de ciudad.
Gracias por adelantado a todos los que confiéis en mí el domingo. Y gracias a los que seguís dudando, por dudar, al menos. Y gracias a los que me habéis escuchado. A quienes habéis trabajado estos días por este proyecto, a los que lo habéis hecho antes, y a los que a partir del domingo seguiréis conmigo.
Gracias a todos.