No tengo perdón, porque he dejado abandonado mi blog durante demasiado tiempo. Lo retomo ahora, en mitad del verano, porque sabéis que tengo un empeño personal por mantenerlo vivo, aunque los post no sean tan habituales como debieran.
Pero también lo retomo para contaros acerca del pleno de ayer, el último antes de las vacaciones, y también el primero ordinario de este mandato.
El pleno fue cargado de asuntos y resultó interesante, aunque lamentablemente, fueron pocos los ciudadanos que asistieron en las tribunas -espero que algunos más lo vieran por internet-, y eso que se hablaba de ellos.
Planteamos, los dos grupos de la oposición, la necesidad de incrementar el grado de transparencia del Ayuntamiento, la institución más cercana, y las formas de participación de los ciudadanos. Era nuestra respuesta al movimiento 15M, que hace unos días abandonó físicamente la plaza Fuente Dorada, pero continúa ahí fuera, esperando reacción por nuestra parte.
Proponíamos nosotros, desde el PSOE, en nuestra moción (se debatieron conjuntamente la nuestra y otra de IU que hablaba de regeneración democrática en las instituciones, muy similares ambas) cosas bien concretas y que todo el mundo podía entender.
Por ejemplo, proponíamos que se publicaran en la web del Ayuntamiento (sí, una nueva, www.valladolid.es, cuyo diseño al parecer nos ha costado a los vallisoletanos la friolera de 169.000 euros, hay que ver!) las retribuciones de alcalde, concejales, personal de confianza, etc.
También pedíamos que se eliminaran las dietas por asistencia a los órganos de gobierno de empresas municipales, que se publicaran todos los gastos que asume el Ayuntamiento (por ejemplo, el coste de sus webs, como la que acabo de citar, que son más de una treintena) y ayudas y subvenciones concedidas, para que todos los ciudadanos puedan verlos.
Utilizar criterios objetivos, y no “de valor” para adjudicar los contratos municipales, y facilitar el ejercicio de la iniciativa ciudadana para que la gente pueda presentar propuestas de acuerdos o actuaciones e, incluso, propuestas de ordenanzas en materia de competencia municipal.
El Partido Popular rechazó nuestras mociones y aprobó su propia enmienda, vacía de compromisos, en la que se limita a crear una nueva comisión y pasar la pelota a otro tejado, en esta ocasión, y como casi siempre, al ámbito nacional, para que una Ley uniformice todo. El caso es no coger el toro por los cuernos, no implicarse como institución. Está claro que prefieren el tupido velo sin descorrer.
También se nos rechazó otra moción para crear un centro de día para indomiciliados. Estuvimos hace unos días con ellos, durante un par de horas por la noche, y la ONG que los atiende, Red Incola, reclamó la colaboración del Ayuntamiento y esta infraestructura para quienes no tienen techo bajo el que cobijarse.
Curiosamente, la concejala del PP sacó de su cajón su programa electoral y basándose en que ya lo tenían ellos previsto, rechazó la propuesta. Una vez más, incomprensible.
De las preguntas, casi al final del pleno, salieron otro par de titulares muy jugosos para la prensa: nuestra solicitud de que se expediente a un funcionario de Urbanismo de los que están imputados en el caso de manipulación del Plan General de Ordenación Urbana, y otro asunto que al alcalde hubiera debido sonrojarle, aunque parece que ni siquiera ante un patinazo de este tipo demuestra su vergüenza propia.
Resulta que hace pocos días, en la misma emisora de radio en la que hizo aquellas declaraciones sobre Leire Pajín que todos decidimos olvidar, avanzó que estaba dispuesto a contratar detectives (O_O) para investigar las bajas laborales de los funcionarios municipales.
Entendiendo que estas declaraciones del regidor tenían que tener un sustento detrás en forma de datos que alarmaran acerca del fraude en este tipo de procedimientos, aproveché el pleno para pedir los datos que avalaran esas extraordinarias medidas que el alcalde se proponía tomar.
La verdad es que pensé que me iban a decir que no los tenían, pero sorprendentemente sí, y además, dejaban al descubierto la proverbial costumbre del alcalde de abrir la boca sin pensar, una vez más.
La respuesta del concejal de Hacienda, Alfredo Blanco, que no del alcalde –que guardó silencio una vez más, a pesar de que la pregunta le aludía directamente y había tenido origen en sus propias palabras-, es que en la fecha de autos, eran 140 (51 funcionarios y 89 laborales) los trabajadores municipales de baja, de un total de 2.500 del propio Ayuntamiento y 3.117 sumando personal de fundaciones, Seminci, y otros organismos, es decir, un 4,5% de la plantilla total.
Blanco afirmó también que no existe ningún estudio en relación a la media de trabajadores municipales de baja, pero los datos del Servicio Municipal de Salud arrojan la cifra de un 6,1%, que las cifras actuales no son altas, sino que son las habituales, que el Ayuntamiento no tiene identificados casos de solicitudes de baja laboral reiterada, ni indicios que le conduzcan a pensar que alguna o alguna de estas bajas son fraudulentas, y que no existe expediente abierto a ningún funcionario ni se ha sancionado a ninguno por este motivo en los últimos 16 años.
A la vista de estos datos, creo que está de más decir que las declaraciones del alcalde fueron inoportunas, irresponsables y frívolas, pero además falsas, porque no se corresponden con la realidad, y esto añade descrédito a la labor de los empleados públicos, que se suma al descrédito de la política, con lo cual, en mi opinión, le estamos haciendo flaco favor a la función pública.
Estas cosas me entristecen, me parece que sobran, que aburren, y, como le dije al alcalde, durante este mandato voy a respetarle y haré un enorme esfuerzo por el diálogo y el consenso, pero también espero que él haga un esfuerzo de contención verbal en los próximos cuatro años que no ha hecho en los dieciséis anteriores, porque de estas, lo siento, no voy a pasarle ni una.